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La primera visión en tiempo real de la implantación de embriones humanos

  • Foto del escritor: CCBIO
    CCBIO
  • 19 ago
  • 2 Min. de lectura

Aunque los científicos conocen bien el proceso de implantación del embrión humano, nunca se había registrado en tiempo real hasta ahora. Ahora que los investigadores pueden observarlo en acción, podrían obtener nuevos conocimientos sobre por qué puede fallar. El fallo de implantación es una de las principales causas de infertilidad, y se cree que causa alrededor del 60% de los abortos espontáneos. El trabajo se ha publicado en Science Advances.


Imagen de microscopía confocal de un embrión humano de nueve días. / Crédito: Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC).
Imagen de microscopía confocal de un embrión humano de nueve días. / Crédito: Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC).

Investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) han registrado por primera vez la implantación de embriones humanos en tiempo real mediante un innovador sistema desarrollado en el laboratorio que simula las capas externas del útero en 3D. «Hemos observado que los embriones humanos se introducen en el útero, ejerciendo una fuerza considerable durante el proceso. Estas fuerzas son necesarias porque los embriones deben poder invadir el tejido uterino e integrarse completamente en él», explicó el autor principal del estudio, Samuel Ojosnegros, del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC). «Es un proceso sorprendentemente invasivo. Aunque se sabe que muchas mujeres experimentan dolor abdominal y un ligero sangrado durante la implantación, este proceso en sí nunca se había observado antes».


Durante la implantación, el embrión secreta enzimas para descomponer el tejido y despejar su camino, pero también se requiere fuerza para penetrar en las capas más profundas del útero. Este tejido contiene abundante colágeno, una proteína resistente que constituye un componente fundamental del cartílago.  El embrión tiene que abrirse camino y formar tejidos especiales que se vinculan a los vasos sanguíneos de la madre, añadió Ojosnegros.


Las fuerzas que ejercen los embriones humanos que se implantan remodelan el tejido local, que se reorganiza.  “Nuestra hipótesis es que las contracciones que ocurren in vivo pueden influir en la implantación del embrión”, señaló la primera autora del estudio, Amélie Godeau, investigadora del laboratorio de Ojosnegros. 


Esta investigación se realizó con embriones humanos y de ratón en un modelo que permite visualizar la implantación en un entorno controlado. El modelo consiste en una matriz artificial que imita el entorno biológico natural, en parte mediante el uso de una gran cantidad de colágeno y otras proteínas presentes habitualmente. El embrión se marcó con marcadores fluorescentes para revelar detalles estructurales y biológicos. En la imagen que encabeza este artículo, la proteína OCT4 está marcada en verde, GATA6 aparece en magenta y el ADN nuclear se observa en azul, lo que marca a DAPI. En ratones, el embrión entra en contacto con el útero, que forma una cripta a su alrededor, uniéndolo. Pero en humanos, el embrión penetra el tejido uterino para luego crecer lentamente desde allí hacia el exterior.



Tomado de: IBEC



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