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Bacterias intestinales pueden promover la leucemia

  • Foto del escritor: CCBIO
    CCBIO
  • 2 may 2025
  • 3 Min. de lectura

El tracto gastrointestinal alberga una vasta comunidad de microbios diversos, muchos de los cuales desempeñan un papel crucial en nuestra salud. Estos microbios nos ayudan a descomponer los alimentos y absorber nutrientes, y pueden producir moléculas que afectan a nuestro organismo. El cuerpo humano también debe protegerse de estos microbios, y el intestino cuenta con un revestimiento que mantiene aislado el microbioma intestinal. Sin embargo, este revestimiento también puede degradarse y volverse más permeable en ciertas afecciones o con la edad. Algunas de estas bacterias y las moléculas que producen podrían llegar al organismo.



Una nueva investigación ha demostrado que una molécula producida por bacterias intestinales parece promover el crecimiento de células sanguíneas preleucémicas, que eventualmente pueden desarrollar leucemia. Este mecanismo también podría estar presente en otras enfermedades en personas con hematopoyesis clonal de potencial indeterminado (CHIP), sugirieron los investigadores. Los hallazgos se han publicado en Nature.


"Este estudio mejora significativamente nuestra comprensión sobre cómo se desarrollan y progresan los cánceres de sangre, especialmente en adultos mayores. La noticia emocionante es que también podríamos tener una manera de intervenir tempranamente, antes de que estas células preleucémicas evolucionen a una enfermedad más agresiva. Esperamos realizar más estudios para profundizar en este nuevo enfoque", afirmó el autor del estudio, el Dr. Daniel Starczynowski, director del Centro de Investigación y Terapias Avanzadas contra la Leucemia del Hospital Infantil de Cincinnati.


Las tasas de supervivencia a la leucemia han mejorado ligeramente en los últimos años, pero sigue siendo una enfermedad grave que suele afectar a personas mayores de 65 años. Más de 470,000 estadounidenses padecen leucemia y, tan solo en EE. UU., se diagnostican más de 60,000 casos nuevos cada año. Esta investigación podría ayudar a explicar por qué el envejecimiento es un factor de riesgo importante.


Las personas mayores tienden a tener más bacterias gramnegativas en el intestino; las paredes celulares de las bacterias gramnegativas y grampositivas son diferentes. El aumento de bacterias gramnegativas en las personas mayores provoca un exceso de ADP-heptosa, un azúcar bacteriano que también parece causar algunos problemas de salud. Starczynowski observó que solo los adultos mayores y los jóvenes con trastornos intestinales tienen esta molécula en circulación.


La ADP-heptosa parece promover la formación de pequeñas estructuras llamadas TIFAsomas, que parecen activar la expansión de células sanguíneas preleucémicas. El equipo desarrolló un ensayo de TIFAsomas que puede detectar la actividad de la ADP-heptosa en muestras de sangre. El cuerpo produce muchas células sanguíneas nuevas a diario. Esto lo realizan las células madre sanguíneas de la médula ósea, en un proceso conocido como hematopoyesis. Si con el tiempo se acumulan mutaciones en estas células madre sanguíneas, una persona puede desarrollar hematopoyesis clonal de potencial indeterminado (CHIP). No existen pruebas de detección rutinarias para este trastorno, pero se estima que hasta un 20 % de los adultos mayores de 70 años padecen CHIP, lo que también puede aumentar el riesgo de otros trastornos.


En este estudio se utilizó un modelo murino de CHIP. El trabajo demostró que las células preleucémicas en etapa temprana se expandieron drásticamente al ser expuestas a ADP-heptosa bacteriana.


Una proteína presente en las células sanguíneas mutantes, conocida como ALPK1, era necesaria para que la ADP-heptosa provocara la expansión de células preleucémicas. Lamentablemente, actualmente no existe ningún fármaco que pueda bloquear la ALPK1. Sin embargo, inhibir esta proteína podría ayudar a reducir el riesgo de algunos cánceres de la sangre. Los investigadores confirmaron esto mediante el uso de un inhibidor experimental, pero se requiere más investigación antes de que este trabajo se pueda aplicar a pacientes humanos.


"Uno de nuestros objetivos es desarrollar un inhibidor de ALPK1 que pueda utilizarse en humanos. Estos hallazgos aportan información prometedora que nos ayudará a seguir adelante", afirmó Starczynowski. Otras investigaciones han indicado que el CHIP podría estar relacionado con el riesgo de otras enfermedades del envejecimiento, como enfermedades cardiovasculares, gota, artritis reumatoide y osteoporosis. Investigaciones recientes publicadas en el New England Journal of Medicine indican que las personas con CHIP tienen mayor probabilidad de morir a una edad más temprana que quienes no padecen la enfermedad. Este trabajo también ha reforzado la evidencia de que el microbioma intestinal está íntima y significativamente vinculado a la salud humana. Sin embargo, aún no sabemos cómo modificar la dieta para reducir la producción de ciertas moléculas como la ADP-heptosa.




 Fuente: Nature



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